Aspectos positivos

Mientras que partimos de un mal punto de salida en los aspectos mencionados, la tauromaquia cuenta con otros aspectos positivos en lo tocante a la perspectiva de género. En primer lugar destaca la indumentaria de las personas toreras, que es femenina en su apariencia y estiliza su figura de manera queer. Prueba de ello es que ha sido adaptada por numerosos colectivos y proyectos LGTBI+ para sí.


Por otra parte, la mirada feminista incide también en la relevancia de los espacios de participación, que tan importantes son al propio movimiento. En este sentido, la lidia supone un buen ejemplo de participación ciudadana, ya que el público, como en las asambleas promovidas por los movimientos sociales, decide de pleno derecho muchos elementos cruciales de la corrida: su disconformidad con el trapío del toro, otorgar la primera oreja, etc. No hay que olvidar, además, que se trata por lo general de un público instruido y muy exigente, por lo que sus manifestaciones gozan de especial legitimidad.